El Festival de Poesía del Callejón del Cuajo

 


 

Todo comenzó cuando Avelino Pilongano tuvo una idea brillante (según él): organizar el primer Festival de Poesía del Callejón del Cuajo, donde él, Olga Zanna y Vagancio Pocalucha competirían por el título de "Gran Poeta del Barrio". Convencido de que finalmente recibiría el reconocimiento que merecía, Avelino anunció el evento con bombos y platillos.

—¡Será una noche inolvidable! —declaró mientras ajustaba su bufanda de seda—. Los vecinos finalmente entenderán mi genio incomprendido.

Olga Zanna, quien estaba alimentando a una maceta con migajas de pan, respondió:

—Mi poesía trasciende el entendimiento humano, Avelino. Pero acepto el desafío.

Vagancio Pocalucha, sentado en una esquina tocando su guitarra desafinada, añadió:

—Y yo traeré mi lira épica para conmover hasta las piedras.

 

 La Noche del Festival

La noche del festival, el Callejón del Cuajo se transformó en un escenario caótico. 

Los vecinos se reunieron alrededor de una tarima improvisada, decorada con luces de colores y una cortina hecha de sábanas viejas.

 

1. La Presentación de Avelino

Avelino fue el primero en subir al escenario, vestido con su mejor traje y portando un libro titulado "Bitles de Calzón y Huarache". Comenzó a recitar uno de sus famosos poemas:

> "En el silencio de la media calceta, 

>  yace el eco de un mundo insípido..." 

Pero antes de que pudiera continuar, el Tejocote lanzó una sandía desde el público, gritando:

—¡Ya entendimos, Avelino! ¡Es aburrido!

 

2. La Presentación de Olga Zanna

Olga subió al escenario envuelta en una túnica púrpura que brillaba bajo la luz de la luna. Sacó su cuaderno y comenzó a declamar:

> "Yo soy el susurro del tiempo olvidado, 

>  el latido de un corazón hecho de humo..." 

La mayoría de los vecinos se quedaron dormidos, pero Borola, emocionada, gritó:

—¡Profundo! ¡Es como un sueño dentro de otro sueño!

 

3. La Presentación de Vagancio Pocalucha

Finalmente, Vagancio tomó el escenario con su guitarra desafinada y comenzó a cantar:

> "Oh, Callejón del Cuajo, tierra de mis penas, 

>  aquí vierten lágrimas las tortillas frías..." 

La multitud estalló en carcajadas, especialmente cuando Don Regino gritó:

—¡Si tanto sufres, deberías trabajar en el 'Rizo de Oro'!

 

 El Caos Final

En medio del festival, se presentó un grupo de cuacos-pollos de Don Briagoberto Memelas que los llevaba, para que Borola y Amigos para que los conocieran, pero irrumpió en el escenario, causando pánico entre los asistentes. Uno de los cuacos-pollos se subió a la tarima y comenzó a cacarear al ritmo de la guitarra de Vagancio.

—¡Esto es arte puro! —exclamó Olga, emocionada—. El cuaco-pollo es el verdadero poeta.

Avelino, visiblemente frustrado, intentó recuperar el control del evento.

—¡Silencio, todos! ¡Este es mi momento de gloria!

Pero nadie le prestó atención. En ese momento, Felipa Rejon, la cantante ranchera, que andaba por ahí, con Briagoberto Memelas. apareció en el escenario y comenzó a cantar una versión modificada de "El Cuaco-Pollo Relinchador", robándose el show.

 

 El Veredicto

Al final de la noche, los vecinos decidieron votar por su poeta favorito. Sorprendentemente, el ganador fue... el cuaco-pollo.

 

—¡Es oficial! —anunció Don Regino—. Nuestro Gran Poeta del Barrio es esta criatura maravillosa.

 

Avelino, derrotado pero resignado, murmuró:

—Supongo que incluso los animales tienen más talento que yo.

Olga y Vagancio, sin embargo, estaban felices de compartir el título con el cuaco-pollo.

—Después de todo —dijo Olga—, ¿quién puede comprender realmente el alma de un poeta?

Y así concluyó otra noche memorable en el Callejón del Cuajo, donde el humor, la creatividad y el absurdo siempre prevalecen.

 

Fin.

 

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