Imagina por un momento la Ciudad de México en los años 30 y
40: calles llenas de bullicio, vecindades vibrantes, música flotando en el aire
y familias reunidas alrededor de una guitarra o un radio. En este contexto
nació El Cancionero Picot, un pequeño cuadernillo que no solo retrataba el
ambiente sonoro de la época, sino que también lo llevaba directamente a las
manos de las personas. Repartido gratuitamente en barrios y zonas
residenciales, este peculiar objeto se convirtió en un símbolo de unión entre
la música popular y la vida cotidiana.
Hoy, muchos bohemios y melómanos recuerdan con cariño este
cancionero, que no era solo un libro de canciones, sino también un compañero de
historietas, consejos prácticos y anécdotas culturales. ¿Lo conociste? ¿Todavía
conservas un ejemplar? ¡Únete a este viaje por la historia de uno de los
objetos más queridos de la cultura mexicana!
El Cancionero Picot hizo su aparición en 1930, un momento
clave en la historia cultural de México. A través de sus páginas, buscaba
retratar el ambiente musical y social de la época, fortaleciendo la identidad
nacional mientras ofrecía entretenimiento accesible para todos.
- Un regalo gratuito:
El cancionero se distribuía sin costo en distintos puntos de
la ciudad, desde mercados populares hasta zonas residenciales. Era un gesto
sencillo pero poderoso: llevar la música y la cultura a cada rincón del
Distrito Federal.
En sus páginas, encontrábamos letras de géneros tan diversos como rumbas, mambos, boleros, rancheras y sones. Canciones que hoy son clásicos inmortales, como "Aventurera" y "Pervertida" de Agustín Lara, o "No hagas llorar a esa mujer" de Joaquín Pardavé, formaban parte de su repertorio.
Además de las canciones, el cancionero incluía consejos para
aliviar malestares comunes, recomendaciones de productos medicinales, noticias
de actualidad, chistes y hasta historietas protagonizadas por personajes
caricaturescos como Chema y Juana, que le daban un toque de humor y cercanía.
Uno de los mayores logros de El Cancionero Picot fue su
papel en la difusión de la música de moda. Gracias a colaboraciones con
estaciones pioneras como la XEQ, el cancionero ayudó a impulsar la carrera de
figuras icónicas como:
- Agustín Lara: Con melodías inolvidables como "Aventurera"
y "Cortesana", Lara se consolidó como uno de los grandes compositores
de la época.
- José Alfredo Jiménez: Cuyas rancheras se convirtieron en
himnos nacionales.
- María Grever: Una compositora cuya música trascendió
fronteras.
- Guty Cárdenas: Cuyas canciones románticas conquistaron
corazones.
Este pequeño cuadernillo no solo preservó estas obras
maestras, sino que también las llevó a los hogares de miles de personas,
haciéndolas parte de la vida cotidiana.
El diseño de El Cancionero Picot era tan llamativo como su
contenido. Sus portadas, decoradas con cielos azules, escenas amorosas,
artesanías y personajes típicos, transmitían un nacionalismo alegre y
accesible. Su formato compacto y práctico lo hacía fácil de llevar, ya fuera en
el bolsillo de un trabajador o en el bolso de una ama de casa.
Era común verlo en fiestas familiares, donde animaba a todos
a cantar las melodías de moda. También era un recurso educativo en las
escuelas, donde los maestros utilizaban sus canciones para enseñar valores y
tradiciones.
Las ilustraciones y diseños del cancionero reflejaban el
optimismo y el orgullo nacional que caracterizaban a la sociedad mexicana de
principios del siglo XX.
El cancionero no solo era un libro de música; también ofrecía
consejos prácticos para problemas cotidianos, como cómo aliviar una indigestión
o qué productos medicinales usar.
Los personajes de Chema y Juana eran adorados por los
lectores, quienes disfrutaban de sus aventuras caricaturescas y sus comentarios
ingeniosos.
Si hoy tuviéramos que comparar El Cancionero Picot con algo
contemporáneo, sería con el Publimetro, un medio gratuito que se encuentra en
varias ciudades de México. Ambos comparten el objetivo de llegar a un público
amplio y diverso con contenido útil y entretenido.
Aunque El Cancionero Picot dejó de publicarse hace décadas,
su legado sigue vivo en la memoria colectiva. Muchas de las canciones que
popularizó siguen siendo parte del repertorio musical mexicano, y su formato
innovador inspiró proyectos similares en otras épocas.
Quienes conservan un ejemplar original del cancionero tienen
en sus manos una reliquia histórica que vale la pena atesorar.
Para aquellos que lo conocieron, el cancionero evoca
recuerdos de fiestas familiares, reuniones con amigos y tardes enteras cantando
alrededor de una guitarra. Para quienes no lo conocieron, es una ventana hacia
una época dorada de la música y la cultura mexicana.
Esperamos que este viaje por El Cancionero Picot haya despertado tus recuerdos o te haya permitido descubrir un pedazo fascinante de la historia cultural de México. Si alguna vez tuviste la oportunidad de hojear uno de estos cuadernillos o cantar sus canciones, sabes lo especial que fue. Y si no lo conocías, ¡te invitamos a explorar su legado y compartirlo con otros!
¿Tienes un ejemplar guardado en algún rincón de tu casa?
¿Recuerdas alguna canción o anécdota relacionada con El Cancionero Picot?
Cuéntanos en los comentarios y ayúdanos a mantener viva esta hermosa tradición.
Con cariño, 😊📚✨


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