"Paquito presenta a la Familia BURRÓN", con fecha del 9 de agosto de 1954. Con un precio de 80 centavos en toda la República Mexicana.
Los créditos de la historieta son los siguientes:
Aquí tienes un resumen detallado de la historia:
Doña Borola y sus hijos, con el permiso de Don Regino (el "Gusanito de Guayaba"), se dirigen a inscribirse en una academia de música. Doña Borola sugiere que también tomen clases de baile, a pesar de que Don Regino solo autorizó el estudio de música. Ella decide ignorar a su esposo y dice que nadie los delatará.
Llegan a una escuela pública de música y danza. Los hijos se preocupan por el costo, pero Doña Borola les dice que no cobran por enseñar y que así podrán quedarse con el dinero que Don Regino les dé para la colegiatura.
Al intentar inscribirse, Doña Borola se dirige a un joven sin dientes, confundiéndolo con el portero, pero resulta ser el director. Él les informa que solo cobran la inscripción, cinco pesos por persona. Doña Borola se niega a pagar, acusándolo de querer "sacar su gasto de mañana a nuestras costillas", y amenaza con darle "cinco cornetazos" en lugar de los pesos, argumentando que en las escuelas de gobierno no cobran. El director cede, pidiéndole que no le "reviente las trompas de Eustaquio".
El director se da cuenta de que traen instrumentos y asume que saben algo de música. Doña Borola le responde que "le pegan un poco, ahí nomás pa'l gasto". El director les advierte que aprender música requiere paciencia, aguante y dedicación. Doña Borola presume de su paciencia, diciendo que ha aguantado a su marido por veinte años.
Los Burrón han formado un trío de música moderna: Macuca toca el "tololoche" (contrabajo), el hijo toca el "requinto" y Doña Borola el trombón. El profesor comenta que un trombón en manos de una mujer se ve "horrible", y sugiere que Doña Borola aprenda a tocar el piano, argumentando que el trombón solo sirve para "asustar a los ratones".
Doña Borola y sus hijos insisten en que les gusta la música moderna, ruidosa, con "cornetazos" y los bajos del tololoche. Doña Borola desprecia el piano, considerándolo inferior a la trompeta, y se burla del profesor, insinuando que solo sabe tocar el piano. El profesor se defiende diciendo que domina todos los instrumentos, incluyendo el "teponaxtle" y el "cilindro".
Cuando les pide que le den un "re" menor, Doña Borola toca una "trompetilla" (un sonido tosco y ruidoso con el trombón). El profesor le pide una nota clara y nítida, pero ella vuelve a hacer el mismo ruido, con tanta fuerza que se pone morada. El profesor intenta tocar él mismo la nota, pero el trombón de Doña Borola permanece mudo, ya que ella tiene guardados membrillos y papel con carbonato dentro del instrumento. El profesor se enfurece, acusando a Doña Borola de "payasa" y exigiendo orden en sus clases.
Luego, el profesor examina a los hijos. Macuca dice que lo único que sabe tocar es el "tun-ta-ta", lo que el profesor considera algo que "hasta un idiota" toca. Doña Borola la excusa diciendo que su hija es "medio durita de cabeza". El hijo, al tocar la "valenciana de ocote" (requinto), le pide al maestro que le pida lo que sea, un bolero o una guaracha, pero el profesor quiere música selecta, como la "Barcarola". El hijo la confunde con "La Barca de Oro".
Los Burrón deciden ignorar la música selecta y empiezan a tocar el charlestón "El Tigre". El ruido es escandaloso y desespera al profesor Gamborino, quien se revuelca en el suelo. Doña Borola insiste en que sigan tocando para que el profesor "comprenda las excelencias de la música moderna". Aunque el profesor suplica que paren, ellos redoblan la furia, intentando "acostumbrarles las orejas" en una sola sesión.
Finalmente, el profesor Gamborino no aguanta más el ruido. Admite que de música moderna "nada puede enseñarles", ya que "todo lo saben". Les dice que su fuerte es la música clásica. Doña Borola explica que tocan música popular porque es lo único que "deja lana", y que si se dedicaran a la música clásica, tendrían que estar "pensionados para no morirnos de hambre". El profesor lamenta que, aunque la música clásica no les dé dinero, sí les da satisfacciones y triunfos artísticos, elevando su espíritu.
Doña Borola insiste en que la música popular también tiene lo suyo, hace a uno alegre y optimista, dando "ganas de vivir". Ella le dice al profesor que cuando tocan un danzón, él es el primero en buscar pareja, o que con un swing o un mambo empieza a mover las patitas "inconscientemente". El profesor responde que esa música le parece "horrible". Doña Borola se burla de que él no baila alegremente al son de la "Novena Sinfonía del Soreque Beethoven".
Para demostrar que la música popular "resucita muertos y alivia paralíticos", Doña Borola les pide al profesor y a su hijo Teófilo que traigan a su abuela, Carlotita Serratos, viuda de Gamborino, quien lleva años sin poder caminar. Doña Borola promete hacerla bailar con sus ritmos.
Traen a la abuela. Doña Borola le asegura que, con un millón de piezas, no solo caminará sino que se volverá "loca". Comienzan a tocar "Borola's Bugui", una pieza inventada por Doña Borola, haciendo un gran escándalo. La anciana, Carlotita, se retuerce en su silla, siente que le taladran el cerebro, sus nervios se estiran como chicle.
De repente, ocurre lo increíble: los nervios de Carlotita no resisten tanto ruido y se liberan. ¡Ella se levanta y siente ganas de bailar! La anciana llora de emoción al darse cuenta de que sus piernas le obedecen y que un "escandaloso bugui" la ha hecho abandonar su silla de ruedas. El hijo de Carlotita, sorprendido, se da cuenta de que la música la dejó "choreje" (sorda) pero feliz de verla caminar.
El profesor Gamborino se "descubre" ante los Burrón, reconociendo que sus ritmos "atómicos" hacen caminar hasta a los tullidos. Les pregunta dónde pueden inscribirse para aprender danzas modernas. El profesor de música los dirige al segundo piso, con el profesor Don Adelaido Pantoja.
Antes de irse, Doña Borola se despide del profesor Gamborino, ofreciéndole su "de sopear" (mano para saludar en señal de amistad). El profesor, aunque agradecido, admite que no le gusta la música ruidosa. Doña Borola le promete que, cuando triunfen en la radio, el teatro y la televisión, lo visitarán para "presumirle y bocabajearlo".
Doña Borola y sus hijos suben al segundo piso. El profesor de baile, Don Adelaido Pantoja, los recibe con desdén, pidiéndoles que se deshagan de sus instrumentos y acusándolos de hacer escándalo. Doña Borola se ofende, afirmando que es una "dama de la alta" casada con un humilde peluquero que "subió de categoría" al casarse con ella.
El profesor Pantoja se burla de la edad de Doña Borola, pero ella le asegura que es "más ágil que un maromero". Le explica que tienen la ilusión de ser bailarines de fama mundial. El profesor les pide sus instrumentos y los arroja a un rincón, diciendo que "estas chivas en mi clase no se necesitan". Doña Borola se enoja y lo amenaza si abolló su trombón.
- Dirección, ideas y textos de: Gabriel Vargas
- Publicado por: EDITORIAL PANAMERICANA, S.A.
- Director General: José García Valseca


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