El Gran Drama del Pulque: Susano y La Divina Chuy en el Festival de El Lodazal


 

Todo comenzó una tarde tranquila en "El Lodazal", cuando se anunció un evento especial: el Festival Anual del Pulque, organizado por los habitantes del barrio para celebrar su bebida favorita. Habría concursos, música en vivo y, por supuesto, barriles y más barriles de "caldo de oso".

—¡Esto será épico! —exclamó Susano Cantarranas, ajustándose su sombrero maltrecho mientras cargaba un garrafón vacío bajo el brazo—. Finalmente podré demostrarle al mundo que soy el rey del tlachicotón.

La Divina Chuy, quien estaba arreglándose frente a un espejo roto, respondió con sarcasmo:

—Sí, claro, Susi. Y yo seré la reina del festival... aunque solo si logro competir contigo por atención.

Susano, visiblemente emocionado, ignoró el comentario y salió corriendo hacia el lugar del evento, donde ya se escuchaban las primeras notas de una banda de mariachi improvisada.

 

El Concurso de Beber Pulque

Una de las actividades principales del festival era el Gran Concurso de Beber Pulque, donde los participantes debían demostrar quién podía consumir más sin caerse (literalmente). Susano, siendo un experto en el tema, decidió inscribirse de inmediato.

—¡Esto es pan comido! —dijo mientras se subía al escenario improvisado—. He estado entrenando toda mi vida para este momento.

La Divina Chuy, quien estaba sentada en la primera fila con un vestido extravagante y botas de charra, murmuró:

—Lo único que entrena ese hombre es su habilidad para dormir en cualquier superficie.

El concurso comenzó, y los participantes empezaron a beber grandes cantidades de pulque. Susano lideraba el grupo, pero pronto comenzó a tambalearse peligrosamente.

—¡No puedo ver esto! —gritó La Divina Chuy, tapándose los ojos con las manos.

Sin embargo, antes de que Susano pudiera colapsar, ocurrió algo inesperado: uno de los jueces del concurso anunció que había un empate técnico entre él y otro participante, un joven llamado Chava "El Pocholo".

—¡Esto no puede ser! ¡Yo soy el verdadero campeón! —protestó Susano, visiblemente molesto.

La Divina Chuy, siempre práctica, intervino:

—Susi, ya basta. Solo baja de ahí antes de que termines vomitando en público.

 

El Escándalo de los Celos

Mientras el concurso continuaba, La Divina Chuy notó que varias mujeres del barrio estaban coqueteando descaradamente con Susano. Una de ellas, Doña Remedios, incluso le ofreció un barril completo de pulque si aceptaba acompañarla a casa.

—¡Eres un mujeriego sinvergüenza! —gritó La Divina Chuy, furiosa, mientras agarraba a Susano del brazo—. ¿Cómo te atreves a humillarme así?

Susano, visiblemente avergonzado, intentó defenderse.

—¡Chuy, querida! Esto es solo parte del espectáculo. Sabes que tú eres la única mujer para mí.

Pero La Divina Chuy no estaba convencida. Decidió vengarse inscribiéndose en el Concurso de Encueratrices Exóticas, que también formaba parte del festival.

—¡Ya verás, Susi! —declaró mientras ajustaba su vestuario lleno de plumas y lentejuelas—. Seré la estrella principal del evento.

 

El Momento Estelar de La Divina Chuy

Cuando llegó el turno de La Divina Chuy en el concurso, el público estaba listo para disfrutar de su actuación. Subió al escenario con una energía impresionante, bailando al ritmo de "Cucurrucucú Paloma" mientras lanzaba besos al público.

—¡Esta noche, dedicaré mi baile a todos los hombres infieles del barrio! —anunció con una sonrisa traviesa.

Susano, quien estaba sentado en la primera fila con una resaca incipiente, murmuró:

—Creo que me odia...

Al final de su presentación, La Divina Chuy recibió una ovación de pie. Incluso ganó el primer lugar, dejando a Susano completamente impresionado.

—¡Eres increíble, Chuy! —dijo mientras corría hacia ella—. Nunca había visto a nadie bailar así.

La Divina Chuy, aún molesta, respondió:

—No creas que esto significa que te perdono, Susi. Pero gracias por el cumplido.

La Reconciliación

Después del festival, ambos regresaron a su pequeño hogar en "El Lodazal". Aunque estaban cansados y algo achispados, decidieron hablar sobre lo sucedido.

—Susi, sabes que te amo —dijo La Divina Chuy, visiblemente emocionada—. Pero a veces me sacas de quicio con tus tonterías.

Susano, abrazándola, respondió:

—Y tú sabes que yo también te amo, Chuy. Eres la única mujer que puede soportar mis locuras.

En ese momento, Renato Ballenato, el hermano de Lucila, apareció en la puerta con una botella de pulque.

—¡Hey, pareja! ¿Quieren unirse a una pequeña fiesta improvisada?

La Divina Chuy, riendo, respondió:

—Creo que ya tuvimos suficiente pulque por hoy. Pero gracias por la invitación.

 

El Final Feliz

Esa noche, Susano y La Divina Chuy se quedaron hablando hasta tarde, recordando viejas historias y riendo de sus propios errores. A pesar de sus defectos y peleas, sabían que su amor era más fuerte que cualquier barril de pulque o escándalo en el barrio.

—Sabes, Chuy —dijo Susano mientras tomaba un sorbo de agua—. Tal vez deberíamos dejar de beber tanto pulque por un tiempo.

La Divina Chuy, sorprendida, respondió:

—¿Estás hablando en serio?

Susano asintió.

—Sí. Quiero ser mejor para ti... y para Foforito.

La Divina Chuy lo abrazó con ternura.

 

—Eso es lo más dulce que has dicho en años, Susi.

Y así concluyó otra noche memorable en "El Lodazal", donde el humor, el amor y la redención siempre prevalecen.

Fin.

 


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