En el bullicioso y siempre entrañable Callejón del Cuajo, donde las risas y trifulcas diarias eran el pan de cada día, la familia Burrón se reunió para rendir un homenaje especial a su creador: Don Gabriel Vargas Bernal, quien había partido hacia el más allá una década antes, dejando tras de sí un legado inigualable en la cultura popular mexicana.
La vecindad estaba radiante, decorada con guirnaldas,
banderines y pancartas que decían: "Homenaje al Padre de los Burrón".
El evento se llevó a cabo en el patio central, ya que era imposible que todos
los invitados cupieran en las humildes habitaciones de la familia anfitriona.
Allí, bajo el sol cálido y entre aromas de comida típica, se congregaron no
solo los integrantes de la familia Burrón, sino también personajes icónicos
nacidos de la imaginación de Don Gaby.
Los Invitados de Honor
La llegada de los invitados fue todo un espectáculo, propio
de una celebración tan única como esta:
- Tía Cristera, la milloneta extravagante, llegó luciendo
sus mejores galas y jalando a su peculiar mascota: un cocodrilo que nadaba
todas las mañanas en una piscina llena de champaña.
- Floro Tinoco, el "Tractor", hizo su entrada
triunfal en su lujoso auto deportivo, sacando chispas al frenar bruscamente
frente a la vecindad.
- Ruperto Tacuche, el hermano de Borola, un gánster sin
mucha suerte pero con mucho corazón, traía consigo bandejas de pan dulce que
había preparado especialmente para la ocasión.
- Avelino Pilongano, el poeta soñador, llegó acompañado de
su madre, Doña Gamucita, quien cargaba orgullosamente un libro con poemas dedicados
al homenajeado.
Otros invitados incluyeron a Susanito Cantarranas, catador
experto del "babaladray"; Briagoberto Memelas y Juanón Teporochas,
caciques campiranos; y hasta Dick Epifanio O’Connor y Audrey Petra Chagoya,
quienes añadieron un toque internacional al evento.
El Discurso de Don Regino
Una vez reunidos, Don Regino tomó la palabra. Vestido
elegantemente con traje negro y corbata de moñito, comenzó su discurso con su
característico estilo ceremonioso y sensato:
—Queridos amigos y familiares —dijo, ajustándose las gafas—,
hoy nos reunimos para honrar a nuestro querido creador, Don Gabriel Vargas,
quien nos dio vida y nos convirtió en parte de la historia de México. Su genio
creativo nos permitió reflejar las vivencias cotidianas de la clase
trabajadora, con humor, crítica social y un profundo amor por nuestra cultura.
Recordó cómo Don Gaby había explicado en entrevistas que los
personajes de La Familia Burrón surgieron de observar la realidad en vecindades
como Tepito o Santa Julia.
—"Eran una familia vecina que tenía un hijo apodado el
Baby, con quien jugaba", solía decir Gabriel Vargas. "La señora, de
cuerpo grueso y pecho turgente, como de cantante de ópera, era voluntariosa y
bien mandona; mientras que el señor, que se llamaba Regino, se aplicaba a fondo
para cumplir las órdenes de su esposa."
Doña Borola, parada junto a su esposo con una estola de piel
de zorro y zapatos de tacón que la hacían lucir alta y esbelta, asintió con
orgullo.
Un Viaje por la Historia
Don Regino continuó narrando la trayectoria de Don Gabriel
Vargas, desde sus inicios a los 14 años en el periódico Novedades, donde servía
café, tortas y cigarros para los reporteros, hasta su ascenso como uno de los
caricaturistas más importantes del siglo XX.
—Cuando le pidieron crear una historieta, sintió miedo, pero
aceptó el reto porque sabía que tenía algo importante que contar —explicó Don
Regino—. Así nació La Familia Burrón, una obra que ha trascendido generaciones
y sigue siendo relevante hoy en día.
El Convivio y la Fiesta
Después del emotivo discurso, llegó el momento del convivio.
Las mesas estaban llenas de platillos típicos: pambazos, bizcochos, pastelillos
y, por supuesto, abundante tlachicotón (pulque), que corría como un río entre
los asistentes.
- Briagoberto Memelas y Juanón Teporochas trajeron el famoso
"babaladray", transportado por una recua de burros desde las verdes
matas de San Cirindango.
- Ruperto Tacuche, a pesar de ser un panadero fracasado,
logró impresionar a todos con sus deliciosos bizcochos y empanadas.
- Los jóvenes de la familia, como Reginito (el Tejocote), Macuca,
Foforito y Robertino, se encargaron de repartir bebidas y alimentos entre los
comensales.
Incluso los millonarios Boba Licona, Pierre y tía Cristera
disfrutaron del festín, aunque no era precisamente caviar ni champaña lo que se
servía.
Música y Poesía
La parte musical estuvo a cargo de Don Sinfónico Fonseca,
quien interpretó melodías tradicionales mexicanas con su guitarra. Por otro
lado, Avelino Pilongano cerró el evento con un poema dedicado a Don Gabriel
Vargas, lleno de metáforas y versos que arrancaron aplausos y lágrimas
emocionadas entre los presentes.
Un Legado Inmortal
El homenaje terminó con risas, abrazos y promesas de
mantener viva la memoria de Don Gabriel Vargas. Todos coincidieron en que su
obra no solo entretenía, sino que también ofrecía una visión auténtica y
entrañable de la vida en México.
Así concluyó este sencillo pero significativo tributo,
recordándonos que La Familia Burrón es mucho más que una simple historieta: es
un retrato vivo de la identidad mexicana, un homenaje eterno a su creador y un
recordatorio de que el humor y la humanidad pueden unirnos en los momentos más
simples y genuinos.
Fin. 😊

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