Cierto día, Avelino Pilongano se encontraba caminando por la calle cuando se
topó con su amigo Vagancio Pocalucha.
Avelino:
(sorprendido) ¡Vagancio! ¡Qué gusto verte!
Vagancio:
(sonriendo) ¡Avelino! ¡Tengo algo increíble que contarte!
Avelino:
¿De qué se trata?
Vagancio:
(emocionado) Cierto día, en nuestro lugar de reunión, se presentó una persona
muy extraña. Estuvimos platicando y, de repente, me regaló una píldora
milagrosa.
Avelino:
(intrigado) ¿Una píldora milagrosa? ¿Qué hace?
Vagancio:
Según él, al tomarla, te conviertes en un ser muy inteligente. Pero no le creí
y decidí regalártela a ti.
Vagancio:
(entregando la píldora) Aquí tienes, Avelino. Tal vez tú quieras probarla.
Avelino:
(tomando la píldora) Gracias, Vagancio. Veré qué pasa.
Avelino:
(emocionado) ¡Mamá, mira lo que me dio Vagancio! ¡Una píldora que te hace muy
inteligente!
Doña
Gamusita: (escéptica) Avelino, deja de soñar. Esas cosas no existen.
Avelino:
(decidido) ¡Voy a probarla de todos modos!
Avelino decidió tomarse la píldora y, a los pocos minutos, comenzó a sentir los
efectos.
Avelino:
(sorprendido) ¡Wow! ¡Puedo sentir cómo mi mente se expande!
Avelino se volvió una persona muy inteligente, resolviendo problemas
matemáticos muy complicados y creando los más hermosos poemas.
Avelino:
(escribiendo) "En el vasto universo de mi mente, las estrellas de la
sabiduría brillan intensamente..."
Doña
Gamusita: (sorprendida) ¡Avelino! ¡No puedo creer lo que estoy viendo!
Avelino:
(sonriendo) Te lo dije, mamá. ¡Esta píldora es increíble!
Durante todo el día, Avelino impresionó a todos con su nueva inteligencia,
resolviendo problemas y creando obras maestras.
Vecino: (asombrado)
¡Avelino, eres un genio!
Avelino:
(modesto) Solo estoy aprovechando al máximo mi potencial.
Avelino:
(despertando) ¡Oh no! ¡Siento que mi inteligencia se desvanece!
Doña
Gamusita: (consolando) No te preocupes, hijo. Lo importante es que siempre
sigas soñando y esforzándote.
Avelino:
(pensativo) Fue una experiencia increíble, pero sé que debo seguir siendo yo
mismo.
Doña
Gamusita: (sonriendo) Así es, Avelino. Siempre serás especial tal como eres.
La Búsqueda de Vagancio Pocalucha
Después de la increíble experiencia con la píldora milagrosa, Avelino decidió
buscar a su amigo Vagancio Pocalucha para conseguir más píldoras y averiguar
quién se las dio.
Avelino:
(decidido) Tengo que encontrar a Vagancio. Necesito más de esas píldoras.
Avelino recorrió las calles y los lugares de reunión habituales hasta que
finalmente encontró a Vagancio.
Avelino:
(acercándose) ¡Vagancio! ¡Te he estado buscando por todas partes!
Vagancio:
(sonriendo) ¡Avelino! ¿Qué pasa? ¿Todo bien?
Avelino: (emocionado) Necesito más de esas píldoras milagrosas. Fueron increíbles. ¿Puedes conseguirme más?
¿Quién te las dio?
Vagancio:
(riendo) Calma, amigo. Siéntate y hablemos.
Vagancio:
(con una sonrisa traviesa) Bueno, Avelino, para conseguir más píldoras, tendrás
que superar una serie de desafíos.
Avelino:
(intrigado) ¿Desafíos? ¿Qué tipo de desafíos?
Vagancio:
(haciendo una lista) Primero, tendrás que correr alrededor de la plaza tres
veces. Luego, tendrás que recitar un poema de memoria.
Avelino:
(corriendo alrededor de la plaza) ¡Esto es más difícil de lo que pensé!
Después de correr alrededor de la plaza, Avelino comenzó a recitar un poema de
memoria.
Avelino:
(recitando) "En un rincón del alma, donde el sol no llega, florecen los
sueños y las esperanzas..."
Vagancio:
(aplaudiendo) ¡Muy bien, Avelino! Ahora, un desafío más.
Vagancio:
(con una sonrisa traviesa) Ahora, Avelino, tendrás que cantar una canción en
medio de la plaza.
Avelino:
(nervioso) ¿Cantar? ¡Eso es vergonzoso!
Vagancio:
(insistiendo) ¡Vamos, Avelino! Es la última prueba.
Avelino, decidido a obtener más píldoras, comenzó a cantar en medio de la
plaza.
Avelino:
(cantando) "Cielito lindo, los corazones laten fuerte en este día..."
Vagancio:
(riendo) ¡Avelino, lo siento, amigo! La píldora milagrosa era solo una broma.
Era solo azúcar.
Avelino:
(sorprendido) ¿Qué? ¿Solo azúcar? ¡No puedo creerlo!
Vagancio:
(riendo) Sí, lo siento. No pensé que realmente funcionara.
Avelino, aunque decepcionado, reflexionó sobre lo sucedido y se dio cuenta de
algo importante.
Tal vez no fue la píldora lo que me hizo inteligente, sino la
confianza que me dio.
Vagancio:
(sonriendo) Exactamente, Avelino. La verdadera magia está en ti.
Avelino decidió aceptar la verdad y seguir adelante, sabiendo que la verdadera
inteligencia y creatividad estaban dentro de él.
Avelino:
(sonriendo) Gracias, Vagancio. Me hiciste ver que no necesito una píldora para
ser inteligente.
Vagancio:
(riendose) Siempre estaré aquí para apoyarte, amigo.
Conclusión
La divertida aventura de Avelino Pilongano y la píldora milagrosa nos recuerda
que la verdadera magia está dentro de nosotros. A través de situaciones cómicas
y momentos emocionantes, Avelino demostró que, con confianza y determinación,
siempre se puede encontrar el camino correcto.
Espero que hayan disfrutado de esta divertida y emocionante Historia sobre Avelino Pilongano y la píldora milagrosa.
¡No olviden darle like, si les gustó esta historia! Nos vemos en el próximo Relato. ¡Hasta la próxima, amigos! Dario N.

0 Comentarios