DIA DE MUERTOS - FAMILIA BURRÓN




Inicialmente, el Día de Muertos era un rito de gran tradición, donde se festejaba a los "muertos chicos y grandes" con ofrendas que variaban según la situación económica de las personas. Se ponían sus comidas y bebidas favoritas, desde viandas exquisitas para los pudientes hasta dulces mexicanos y pulque para los más humildes. Los dolientes pasaban el día en el camposanto, llevando comida y bebida para convivir alrededor de la tumba, recordando al difunto.

Con el tiempo, las costumbres han evolucionado:
  • Flores: Debido al alto costo, las flores naturales han sido reemplazadas por flores de plástico o coronas artificiales de porcelana, especialmente por aquellos con menos recursos. Solo los "multichorromillonarios" pueden permitirse flores frescas.
  • Agua en panteones: Antes había abundancia de agua para limpiar tumbas y regar flores, pero ahora es escasa y costosa, a menos que el Departamento Central envíe "pipas".
  • Actitud: La festividad se ha transformado en una gran fiesta, donde los vivos disfrutan de las ofrendas preparadas, comiendo calaveritas de azúcar, pan de muerto y otros platillos, mientras que los muertos "solo gozan de los aromas". La gente ya no festeja a sus muertos con rezos y velas encendidas como antes.


El relato incluye una historia del Conde Satán Carroña, quien es mitad vivo y mitad muerto, lo que le permite disfrutar de las ofrendas del Día de Muertos. Cadáverina, su esposa, completamente muerta, no puede entender su deseo de celebrar alegremente y no con cantos fúnebres. Satán Carroña aprovecha para visitar casas de ricos y pobres, comiendo una gran variedad de platillos mexicanos como mole, pipián, sopes y garnachas, y bebiendo pulque y champaña. Su atracón lo deja al borde de la muerte, siendo "salvado" por Narciso con lavados de estómago y una transfusión de mole.

La revista también incluye una sección de "Puntadas" (chistes) y una tira cómica al final.



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