Este número de la revista semanal "La Familia Burrón" comienza mientras maneja Borola, acelera imprudentemente, asustando a Don Regino y a sus hijos. Frenan bruscamente al ver un platillo volador.
Mientras la familia debate si acercarse o huir, Doña Borola decide quedarse para conocer a los marcianos. A pesar de las advertencias de su familia, ella es "jalada" por una fuerza invisible hacia la nave. Dentro, se encuentra con seres de apariencia horrible y un solo ojo grande, quienes le hablan en un idioma extraño al principio, pero luego en español.
Los marcianos le preguntan sobre ella y la Tierra. Le explican que su objetivo es que todos en el cosmos hablen el mismo idioma, y le enseñan su alfabeto, el cual Borola encuentra sencillo. Ella les dice que los terrícolas son egoístas y tercos, y que prefieren no aprender un idioma universal.
Después de un intercambio cultural sobre comida (los marcianos comen platillos exóticos y no carne, mientras que los Burrón comen tortillas con chile y frijoles), el Capitán Kakiko Kukufate, líder de los marcianos, se ofrece a llevar a los Burrón a Marte. Don Regino se niega porque no quiere dejar la Tierra para siempre, y Kakico se desanima al ver la tristeza y melancolía de los terrícolas.
Borola insiste en que Kakico la acompañe a su casa. Allí, ella intenta enseñarle a bailar, lo que lleva a un conflicto con Don Regino sobre su "emancipación de la mujer" y su deseo de ir a un cabaret.
Finalmente, la familia y Kakico van a un cabaret, donde Borola bebe de más y alucina con ir a Marte. Al final, se muestra a Borola regresando a su vecindad con varias reses, implicando que ha vuelto a conseguir comida de manera poco convencional.

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