RUPERTO EN PARÍS: PAN, AMOR Y COCODRILOS CON BUFANDA

 


ACTO I: EL PLAN IMPOSIBLE

ESCENA: Hotel "El Catre", Ciudad de México. Ruperto amasa pan a las 3:00 AM. Don Quirino ronca en un sillón. De repente, suena el teléfono...

DON QUIRINO: (Despertando sobresaltado)

—¡Uy! ¿Ya murio el presidente? ¡O es que se acabó el agua otra vez?

RUPERTO: (Contestando con voz grave, cubriéndose la cara con la bufanda)

—¿Aló?... ¿Tía Cristeta? ¿Desde París?... ¿Qué dice? ¿Que me invita a Francia? ¿Pero por qué?

CRISTETA (al teléfono, con voz de champán):

—¡Ruperto, mi querido sobrino! Necesito un panadero auténtico para mi fiesta de "Gala Mexicana en el Sena". ¡Los franceses hacen pan como cartón! ¡Tú, con tus manos milagrosas, salvarás el evento! Y trae a esa Bella Bellota... y al niño... y a esa gorila que te sigue.

RUPERTO: (Dudoso)

—Tía, yo... no puedo salir del país. La policía todavía me persigue por...

CRISTETA:

—¡Tonterías! En París, los policías son gastrónomos. Les daré croissants y se olvidarán de ti. ¡Te mando el jet privado! ¿O prefieres que Pierre y Marcelo vayan por ti?

RUPERTO: (Aterrado)

—¡No, no! ¡Ya voy, tía! ¡Pero sin cocodrilos!

DON QUIRINO: (Con los ojos brillantes)

—¿París? ¿La ciudad de la luz? ¡Llévame, Ruperto! Yo seré tu sous-chef... y tu espía de chismes.


ACTO II: EL CAOS EN EL AEROPUERTO

ESCENA: Aeropuerto CDG, París. Ruperto, Bella Bellota, Robertino (en su cajón con ruedas), la Gorilona y Don Quirino intentan pasar migración. Un oficial francés mira con recelo la bufanda de Ruperto.

OFICIAL FRANCÉS: (Con acento exagerado)

—Monsieur, pourquoi cachez-vous votre visage? ¿Esconde usted... un baguette robado?

RUPERTO: (Nervioso)

—No, monsieur. Es que... tuve un accidente con una olla de leche.

GORILONA: (Interviniendo, con voz de trueno)

—¡Y qué! ¿Acaso no tienen feos en Francia? ¡Mírese ese bigote de pez! ¡Parece un cepillo de dientes!

OFICIAL: (Ofendido)

—Sacrebleu! ¡Mi bigote es patrimonio nacional! ¡Revísenlo todo!

BELLA BELLOTA: (Con voz angelical)

—Por favor, monsieur. Mi hijo Robertino está enfermo. Solo venimos por amor... y por la receta secreta de la baguette Burrón.

ROBERTINO: (Sonriendo pícaro desde su cajón)

—Sí, y mi tío Ruperto prometió comprarme un cocodrilo de juguete.

OFICIAL: (Confundido)

—¿Un... cocodrilo? Mais non! Aquí solo tenemos crocodiles de luxe. ¡Pasen! ¡Pero que la gorila no se coma el Louvre!

ACTO III: LA MANSIÓN DE LOS COCODRILOS

ESCENA: Mansión de Cristeta en París. Ruperto amasa pan en la cocina. Pierre y Marcelo (los cocodrilos) observan con curiosidad. Boba Licona sirve café.

BOBA LICONA: (Susurrando)

—Don Ruperto, ¿sabe? Los cocodrilos aman el pan de chocolate. Una vez se comieron al chef pastelero... ¡y solo dejó el gorro!

RUPERTO: (Amasando con furia)

—¿Y por qué no me avisaron? ¡Podría haberles hecho croco-campechanas!

CRISTETA: (Entrando con un vestido de diamantes)

—¡Sobrino! ¡Tu pan es divino! Pero necesito algo... mexicano. ¿Puedes hacer conchas rellenas de foie gras?

RUPERTO: (Horrorizado)

—¡Tía, eso es un sacrilegio! ¡Las conchas van con nata, no con hígado de pato!

GORILONA: (Apareciendo con un sombrero de moda)

—¡Yo ya resolví el problema! Le robé a un chef francés su receta secreta... ¡y le cambié el foie gras por chicharrón prensado!

BELLA BELLOTA: (Llorando)

—¡Ruperto, esto es un pecado! ¡Robertino no merece crecer entre tanta corrupción!

ROBERTINO: (Desde su cajón)

—No te preocupes, mamá. Yo ya le robé a Pierre el collar de perlas de la tía... ¡y lo cambié por una pistola de agua!

ACTO IV: LA GALA DESASTROSA

ESCENA: Jardín de la mansión, decorado como un mercado mexicano. Ricos franceses prueban pan. De repente, suenan sirenas...

POLICÍA FRANCESA: (Con megáfono)

—¡Ruperto Tacuche! ¡Sabemos que es usted! ¡Ríndase! ¡O usaremos... gas lacrimógeno con aroma a queso!

RUPERTO: (Cubriéndose la cara)

—¡No soy yo! ¡Soy el panadero! ¡Miren mis manos! ¡Huelen a masa, no a crimen!

GORILONA: (Levantando un tiburón disecado)

—¡Alto, tecos! ¡O les clavo este tiburón en... dónde sea!

CRISTETA: (Interveniendo con autoridad)

—¡Déjenlo en paz! ¡Él es mi sobrino! ¡Y si lo tocan, suelto a Pierre y Marcelo!

PIERRE Y MARCELO: (Abriendo las fauces)

—GRRRRRR... (¡Pero con acento francés!)

BELLA BELLOTA: (Con los puños cerrados)

—¡Y si no basta, les echo mi atole de espanto! ¡Les da diarrea por tres días!

ROBERTINO: (Sonriendo)

—Sí, y yo les canto las mañanitas desafinado.

POLICÍA: (Temiendo lo peor)

—Mon Dieu! ¡Retirada! ¡Pero que no repita el pan con chicharrón! ¡Es... deliciosamente ilegal!

ACTO V: EL FINAL DULCE (Y ÁCIDO)

ESCENA: Al amanecer, en el tejado de la mansión. Ruperto y Bella Bellota miran la Torre Eiffel. Robertino duerme en su cajón. La Gorilona come una baguette como si fuera un taco.

BELLA BELLOTA: (Con lágrimas)

—Ruperto, aunque seas un ex ladrón con cara de espantapájaros... te amo. Pero no viviré contigo hasta que nos casemos por la iglesia.

RUPERTO: (Ajustándose la bufanda)

—Bella, yo también te amo. Pero aquí en París, las iglesias cuestan más que mi panadería. Además... (señala a la Gorilona) ¿y qué hacemos con ella?

GORILONA: (Con la boca llena)

—¡Yo puedo ser la dama de honor! ¡O el padrino! ¡O el que roba los anillos!

DON QUIRINO: (Apareciendo con champán)

—¡No se preocupen! Ya hablé con el cura de Notre-Dame. A cambio de... cien campechanas, nos casa gratis. Y si no, le cuento al cocodrilo que el cura esfozó a su hermano.

ROBERTINO: (Despertando)

—Tío Ruperto, ¿entonces serás mi papá?

RUPERTO: (Con voz quebrada)

—Sí, Robertino. Y aunque el mundo me persiga, siempre te llevaré en tu cajón... aunque tenga que arrastrarlo hasta el infierno.

BELLA BELLOTA: (Abrazándolo)

—No, mi amor. Conmigo, solo arrastraremos... la esperanza. Y un poco de masa para hacer pan.

FIN (CON PAN Y MÚSICA DE MARIACHI FRANCÉS)

EPÍLOGO: ¿QUÉ PASÓ DESPUÉS?

Ruperto abrió "La Hojaldra París": un local donde vende "croissants de piloncillo" y "eclairs de tamal".

Bella Bellota se casó con él en Notre-Dame. La Gorilona fue el padrino... y robó la corona de la Virgen.

Robertino aprendió a caminar con muletas hechas de baguettes.

Don Quirino se quedó en París como "Chismeólogo Real" de Cristeta.

Pierre y Marcelo ahora comen pan con chile... y solo muerden a los críticos gastronómicos.

LA FAMILIA BURRÓN-TACUCHE: DONDE EL AMOR ES COMO EL PAN... SE NECESITA HORNEARLO A FUEGO LENTO, Y AUNQUE SE QUEME UN POCO, SIEMPRE SABE A HOGAR.

Publicar un comentario

0 Comentarios