La Gran Oportunidad Avelino pilongano

 



 

Un Día Normal en Casa de Gamucita

En el modesto hogar de Doña Gamucita, las cosas transcurren como siempre: ella está ocupada lavando ropa a mano mientras su hijo Avelino Pilongano, conocido como "El Babotas", se encuentra acostado en la única cama de la casa, escribiendo versos inspirados en su última musa: una mosca que zumba cerca de la ventana.

- Gamucita: (suspirando mientras lava) Avelino, hijo, ¿no crees que ya es hora de que consigas un trabajo? No puedo seguir manteniéndote.

- Avelino: (sin despegar la vista de su cuaderno) Madre, no me presiones. La grandeza artística no puede medirse en pesos ni centavos. Además, estoy en plena creación de mi próxima obra maestra: "Oda a la Mosca Quebrantahuesos".

- Gamucita: (riendo sarcásticamente) Ah, sí, claro... Y yo soy la reina de Inglaterra. Mira, hijo, si no trabajas pronto, tendré que empezar a cobrarte renta.

Mientras tanto, Wilson, el perrito de los vecinos, entra corriendo al patio trasero. Avelino lo mira con desdén antes de continuar garabateando.

- Avelino: (murmurando) Las musas no entienden de perros callejeros...

Justo entonces, alguien llama a la puerta. Cuando Gamucita abre, se encuentra con un hombre elegante vestido de traje: es Don Procopio, un empresario local que ha oído hablar del "genio poético" de Avelino.

- Don Procopio: (con una sonrisa diplomática) Buenas tardes, señora. Estoy aquí porque he escuchado maravillas sobre su hijo, el gran poeta Avelino Pilongano. Me gustaría ofrecerle una oportunidad única.

 

La Propuesta Irresistible

Avelino, intrigado, sale de la cama y se acerca a la puerta, ajustándose el cabello despeinado y fingiendo seriedad.

 

- Avelino: (con voz solemne) ¿Quién busca al gran bardo de nuestros tiempos? ¿Acaso es usted un mecenas dispuesto a financiar mi próximo libro?

- Don Procopio: (riendo levemente) No exactamente, joven. Necesito a alguien con talento para promocionar mi nueva línea de productos... y creo que su creatividad podría ser útil.

- Gamucita: (sorprendida) ¿Mi hijo? ¿Trabajar? ¡Eso sería un milagro!

- Avelino: (ofendido) Madre, subestimas mi capacidad intelectual. Señor Procopio, dígame, ¿qué clase de empresa necesita los servicios de un genio como yo?

 

Don Procopio explica que está lanzando una campaña publicitaria para vender colchones de lujo, y cree que Avelino podría ser el modelo perfecto para dormir en un escaparate mientras recita poemas sobre el confort y la relajación.

 

- Don Procopio: (entusiasmado) Imagínese: usted durmiendo plácidamente mientras los clientes admiran su postura artística. Sería un éxito garantizado.

- Avelino: (pensativo) Hum... Dormir y recitar poesía. Sí, eso parece digno de mi talento.

 

Gamucita, aunque incrédula, decide apoyarlo, pensando que tal vez esta sea la oportunidad que su hijo necesita para madurar.

 

El Trabajo Perfecto... O Casi

El primer día en el escaparate de la mueblería, Avelino parece estar en su salsa. Usa su mejor pijama, se acuesta en el colchón más caro y comienza a recitar sus versos más célebres:

 

- Avelino: (en voz alta) "Oh, colchón divino, guardián de mis sueños, tu blandura abraza mis huesos cansados..."

- Cliente 1: (mirando con asombro) Vaya, este tipo realmente parece disfrutar su trabajo.

- Cliente 2: (riendo) Sí, pero espero que no ronque durante la siesta.

 

Sin embargo, las cosas no salen tan bien como parecen. Al segundo día, Avelino accidentalmente se queda dormido profundamente y ronca tan fuerte que espanta a los clientes.

 

- Jefe de la Mueblería: (enojado) ¡Pilongano! Esto no es un hotel. ¡Despierte y compórtese profesionalmente!

- Avelino: (bostezando) Pero señor, el arte exige sacrificio. Mi cuerpo estaba explorando nuevas dimensiones del sopor.

 

Al tercer día, Avelino decide innovar y empieza a improvisar coreografías mientras recita sus poemas. Esto causa sensación entre los espectadores, pero también termina rompiendo uno de los colchones más caros al saltar sobre él.

 

- Jefe de la Mueblería: (furioso) ¡Esto es el colmo! ¡Está despedido!

 

De Regreso a Casa

Avelino regresa a casa derrotado, pero con una excusa preparada para Gamucita.

 

- Avelino: (sentándose en la cama) Madre, el mundo no está listo para mi genialidad. Fui demasiado avanzado para ellos.

- Gamucita: (suspirando) Claro, hijo. Eso explica por qué volviste sin un centavo y con hambre.

- Avelino: (defensivo) La sociedad debe evolucionar antes de poder apreciar mi verdadero valor. Por ahora, seguiré dedicándome a mi poesía.

 

Para sorpresa de todos, Gamucita decide tomar cartas en el asunto. Habla con algunos vecinos y organiza una pequeña feria donde Avelino pueda vender sus libros "inéditos" (Vibraciones del Caletre y Bitles de Calzón y Huarache) a cambio de comida.

 

- Vecino 1: (hojeando un libro) ¿Qué significa esto? "Acémila tuerta, ¿qué haces detrás de la puerta?"

- Avelino: (orgulloso) Es una metáfora profunda sobre la vida y la identidad.

- Vecino 2: (riendo) Pues yo creo que solo tienes hambre.

 

A pesar de todo, Avelino logra intercambiar algunos ejemplares por frijoles refritos y pan.

 

Una Lección Inesperada

Durante la feria, Avelino tiene un momento de reflexión cuando ve a su madre trabajando incansablemente para mantenerlos a ambos. Decide intentar algo diferente: ayudarla con los paquetes de ropa que lleva al río.

 

- Gamucita: (sorprendida) ¿Qué haces, hijo? Nunca te había visto cargar nada.

- Avelino: (sonriendo tímidamente) Madre, tal vez tenga mucho que aprender. Pero al menos hoy puedo compartir tu carga.

 

Aunque inicialmente torpe, Avelino demuestra un pequeño esfuerzo por cambiar. Gamucita, emocionada, lo abraza.

 

- Gamucita: (llorando) Tal vez aún haya esperanza para ti, hijo.

- Avelino: (murmurando) Solo espero que esto no interfiera con mi carrera literaria.

 

Una Despedida Especial

De vuelta en casa, Avelino sigue siendo el mismo holgazán de siempre, pero con un toque más humano. Gamucita, aunque resignada, está orgullosa de su pequeño paso hacia adelante.

 

- Gamucita: (riendo) Bueno, al menos hoy cenaremos juntos.

- Avelino: (tocándose el estómago) Y mañana tal vez escriba un poema sobre la cena.

 

 Despedida para Nuestros Lectores

Queridos amigos lectores y fans de La Familia Burrón:

 

Esperamos que hayan disfrutado de esta aventura tan peculiar de Avelino Pilongano, un personaje que nos recuerda que incluso en la pereza y el cinismo hay espacio para el cambio y la humanidad. Gracias por acompañarnos en este viaje lleno de caos, humor y corazones grandes.

¡Nos vemos pronto con más historias de la familia más entrañable de México! 

No olvides seguir visitando nuestra página web, donde continuaremos compartiendo historias divertidas e inolvidables sobre La Familia Burrón y otros personajes entrañables.

 

Con cariño, 

El Equipo del Mercado de Comic 😊📚✨

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