La Familia Burrón, Número 17,025 Año 1970




Paquito presenta La Familia Burrón", con fecha de publicación del domingo 14 de marzo de 1971. Tiene un precio de $1.00 en toda la República Mexicana.

La trama principal de esta edición gira en torno a Floro Tinoco, un joven rico y holgazán, hijo de padres adinerados. Sus padres están desesperados porque no quiere estudiar ni dedicarse a nada útil, y solo piensa en derrochar su fortuna. Deciden enviarlo a una isla desierta para que aprenda el valor del esfuerzo.

Aquí tienes un resumen detallado de la historia:

La historieta comienza con los padres de Floro, visiblemente desilusionados, porque su hijo no quiere estudiar. Floro argumenta que no tiene sentido que estudie si nunca se va a acabar la herencia que le dejarán. Sus padres le explican que el conocimiento le ayudará a cuidar mejor esa herencia y que la vida pasa más rápido de lo que se imagina. Floro, sin embargo, se niega a pensar en responsabilidades, ya que se considera un "escuintle".

Los padres de Floro le preguntan qué carrera le gustaría estudiar. Él dice que tiene la cabeza hueca y que no se le ocurre nada, atribuyéndolo a haber nacido rico y sin necesidades. Luego confiesa que le gusta correr automóviles y motos a gran velocidad, y pregunta si debería hacerse corredor profesional. Sus padres se oponen rotundamente a esa idea, preocupados por los riesgos. Su padre le sugiere que estudie Economía para que la fortuna crezca en lugar de acabarse. Su madre también apoya la idea, pero a Floro no le ilusiona, ya que no quiere pasarse la vida en un escritorio; él busca algo con "más movimiento" y "descuafirongue".

Cuando sus padres le preguntan qué le gustaría hacer con la fortuna de su padre, Floro responde sin rodeos: "Botármela. El dinero se hizo pa' gastarse ¿no?". Al escuchar esto, su padre, furioso, ordena a unos policías (que parecen ser sus empleados o guardias) que se lleven a Floro al calabozo, diciendo que "este gorila no merece andar en libertad". Floro, confundido, pregunta qué hizo.

En el calabozo, Floro se queja y se niega a caminar, diciendo que los hijos de ricos no deben estudiar. Sus padres lo regañan por su cinismo y lo amenazan con dejarlo sin comer y sin domingo si no se comporta. Floro insiste en que no tiene sentido estudiar si nunca vivirá de una carrera, ya que sus padres tienen dinero de sobra para mantenerlo. Argumenta que la escuela es para los pobres que viven al día, y que si él no tuviera para comer, se dedicaría a cargar canastas para ganarse la vida. Dice que, teniendo "lana pa' dar y prestar", le parece "muy de subida" matarse estudiando en lugar de pasársela gozando con chicas y cuates.

Floro logra convencer a un policía de que llame a su padre. Cuando habla con él, Floro finge haber entrado en razón y dice que quiere estudiar. Le propone ir a las Islas de los Mares del Sur a "estudiar a sus muchachonas", corrigiéndose rápidamente a "sus habitantes". Pide usar el yate de su padre y que le dé libertad para contratar al capitán y a la tripulación. Su padre sospecha que quiere llevarse a sus amigos para convertir la expedición en una "pachanga eterna".

Aunque Floro le asegura a su padre que irá a estudiar, su padre se mantiene desconfiado, pensando en las tentaciones de esas islas. Finalmente, el padre de Floro tiene una idea: enviará a Floro a un lugar donde será "feliz de la vida, pues no tendrá absolutamente nada que hacer". Contacta al Capitán Aviador Catalino Salmerón y le encarga llevar a Floro a la Isla del Pinolillo. Le explica que lo manda castigado porque le gusta la vagancia, y allí podrá practicarla. El Capitán sugiere una trampa para que Floro baje del avión, y el padre le recuerda que le ponga paracaídas.

Al día siguiente, los padres de Floro lo acompañan al campo aéreo. Le insisten en que, si demuestra que va a estudiar, le enviarán todo el dinero que quiera. El padre le dice que, como quería ir a una isla llena de mujeres, lo mandará a estudiar "flora y fauna", algo que Floro no entiende. Floro resignado dice que empezará por las lagartijas, pero pregunta si hay dónde bailar o tomar un refresco en la isla. El padre le encarga al Capitán Salmerón que Floro llegue sano y salvo.

Floro se despide de sus padres, que le dicen que se porte bien para que regrese pronto. Su madre le pide que le traiga una relación escrita de todo lo que vea e hizo en la isla. Su padre le promete que su fortuna será suya si en verdad trabaja en la isla. Floro promete "cuidarla" (gastar la herencia).

En el avión, Floro se queja de ir solo, pero se consuela pensando que con dinero siempre tendrá amigos. Sin embargo, su padre le dice que el dinero se lo mandará después, y que primero se dedique a sus estudios. Floro, molesto, acusa a su padre de ser "marrullero" y de no tenerle confianza. El Capitán Salmerón explica a su copiloto que han hecho un agujero en el piso del avión para que Floro "abandone el avión cuando menos se lo espere" y así evitar una riña a bordo.

De pronto, el piso del avión se abre, y Floro cae al vacío, exclamando "¡Ay, me mato!". Se da cuenta de que sus padres lo castigaron por negarse a estudiar y por querer estudiar a las "muchachas" de los Mares del Sur. En la isla, Floro se da cuenta de que los cajones que le cayeron del avión, que él pensaba que estaban llenos de billetes, en realidad están repletos de víveres y cacharros de cocina. Lee una nota de sus padres diciendo que, como es partidario de la vagancia, pasará una deliciosa temporada en la Isla del Pinolillo.

Floro se siente traicionado y abandonado, pensando que sus padres no lo quieren. Llora y se niega a estudiar, insistiendo en que vino al mundo a disfrutar la fortuna de sus padres. Se pregunta por qué sus padres lo quieren hacer un "niño catedrático" si los niños ricos no estudian, solo los pobres para escapar del hambre.

Las semanas en la isla se le hacen eternas. Aburrido y asoleado, Floro se da cuenta de que cuesta más trabajo ser haragán que dedicarse a hacer algo. Pide a gritos una pala, un pico y algunos libros, amenazando con "cortarse el hilo de la vida" si no hace algo pronto. Intenta pescar con su dedo gordo como carnada y, sorprendentemente, un pez le muerde el dedo, sacando un bagre de buen tamaño. Esto lo alegra, ya que cambiará su dieta de latas y carnes secas.

Sus padres están preocupados por él, pero el padre de Floro le muestra fotografías tomadas por los pilotos, donde Floro aparece tirado, holgazaneando. El padre cree que está saboreando su flojera. Un avión vuela sobre la isla todos los días, dejando caer una tonelada de víveres, que Floro se manda en unas pocas horas. Un día, una caja de media tonelada le cae en la cabeza.

Enfurecido, Floro corretea el avión arrojándole piedras, tratando de derribarlo. Decide no comer nada, prefiriendo que la "calaca" (muerte) venga por él antes que seguir "tostándose el cuero" en la isla. Arroja la comida al mar.

Pasan los días y Floro se desespera. No entiende por qué no le da el "mal de ojo" o se siente débil, a pesar de no probar bocado en más de un mes. Decide arrojarse al mar para morir, pero al sentir los rigores de la asfixia y verse rodeado de tiburones, abandona el mar a gran velocidad.

Las noches se le hacen largas y eternas. Un día, un helicóptero vuela alrededor de la isla y desciende. Floro, emocionado, corre hacia él, sin medir el peligro de las hélices.



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