La Familia Burrón, Número 17,002




Resumen del Episodio "La Familia Burrón":

El episodio comienza con Borola, la matriarca de la familia Burrón, y su hija Macuca, queriendo ir de compras para ver vestidos a pesar de la mala situación económica de Don Regino, el padre. Don Regino se siente el "más desgraciado de los hombres" por no poder comprarles nada. Borola y Macuca disfrutan curioseando en los aparadores, y Borola se obsesiona con un abrigo de $9,000, imaginando que ya lo tiene puesto.

A pesar de la reticencia de Don Regino, Borola lo convence de entrar a la tienda para probarse un abrigo. Dentro, se prueba varios abrigos, incluyendo uno de chinchilla de $20,000, que Don Regino se niega a comprar por su alto precio y por la forma derrochadora de Borola. Aunque la vendedora sugiere apartar el abrigo, Don Regino prefiere que se lo envíen a casa y que su esposa lo pague, dándose cuenta de que Borola solo quiere presumir.

De vuelta en la vecindad, la situación económica de la familia es precaria, y Borola y Macuca se quejan de la ropa rota que tienen. Borola se desespera y clama por ayuda divina para su esposo. Se quejan de que Don Regino gastó mucho dinero en reparar y pintar su "changarro" (negocio) en lugar de comprarles ropa. Las vecinas comparten sus propias experiencias de maridos que no les compran ropa nueva, y todas deciden tomar medidas.

Inspiradas en los cavernícolas, las mujeres de la vecindad deciden cubrirse con pieles y transformar la vecindad en una "guarida cavernária" para presionar a sus maridos. Compran cemento, grava, arena, yeso y ladrillos para realizar la transformación. Don Regino y su hijo Guty regresan a casa y se encuentran con la vecindad irreconocible. Don Regino se da cuenta de que Borola está detrás de esto y se molesta al verla vestida con una piel de leopardo y a las vecinas también.

Borola se niega a quitarse la piel y a volver a la normalidad, defendiendo su acción como una forma de demostrar su descontento por la falta de ropa. Las mujeres, lideradas por Borola, deciden enfrentarse a sus maridos si intentan detenerlas. Llega el dueño de la vecindad, Don Quintín, alertado por Don Regino (quien se mantiene en el anonimato), y se enfada al ver su propiedad transformada. Borola y las mujeres insisten en que todas participaron y que no se rendirán.

Finalmente, las mujeres deciden preparar una comida "cavernária" para sus maridos, matando un toro y cocinándolo de forma rudimentaria. Don Regino se resiste a comer con los demás vecinos y se niega a aceptar que su esposa vista como una troglodita. Se comunica con Don Quintín para denunciar lo sucedido, pero Borola lo interrumpe y le da una lección sobre la necesidad de apreciar lo que se tiene. Al final, los hombres se acostumbran a la comida y el ambiente, y el episodio termina con las mujeres ideando un nuevo plan para conseguir ropa, esta vez con un cartel pidiendo un "aventón" a la peluquería.

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