"Paquito presenta a la Familia BURRON", con fecha del 4 de octubre de 1954. Precio de $1.00.
Los créditos de la historieta son los siguientes:
Aquí tienes un resumen detallado de la historia:
Doña Borola está eufórica porque los periódicos "se deshacen en elogios" para ella, refiriéndose a su belleza, bailes y la música de su trombón, que "electrizan a las multitudes". Su apoderado, Cristino, la felicita. Borola recuerda con desdén su vida anterior, "esclava del lavadero y del fogón", y celebra su nueva fama.
Se muestra impaciente por su presentación en el Palacio de Bellas Artes, preguntando a Cristino la fecha para preparar un lujoso vestuario y entrenar su cintura. Asegura que ninguna otra "exótica" ha bailado en ese lugar y que ella será la primera, y su trombón resonará "en forma celestial". La emoción la hace chillar al imaginar a la "alta" sociedad desmayándose al contemplar su figura.
Sin embargo, Cristino intenta calmarla y revelarle la verdad: su presentación en Bellas Artes "todavía no es un hecho" y apenas está en arreglos. Borola se enfurece al escuchar esto, ya que se creía consagrada. Cristino le pide calma y le promete que en cinco o seis meses logrará que trabaje en el "máximo templo del arte". Borola no acepta y exige trabajar "mañana mismo".
Amenaza a Cristino con no volverse a presentar delante de ella si no le trae una resolución ese mismo día. Cristino se siente presionado y le explica que no puede arreglar todos los detalles en un día, y que sus "pretensiones" (tarifas) son muy altas. Borola afirma que por el dinero no se preocupa, que trabajará en Bellas Artes "hasta de gorra". Le da igual el día o la condición, pues siempre tiene "la cadera en condiciones para moverla con exquisito ritmo, la voz afinada y mi trombón a tono". Declara no tener miedo de actuar ante el público más exigente.
Borola le ordena a Cristino que use la radio y la prensa para anunciar su presentación en Bellas Artes al día siguiente. Cristino duda, ya que necesita entrar en arreglos con los directores, pero Borola lo convence de que le darán "toda clase de facilidades" con solo mencionar que "la Exótica Loca" (refiriéndose a ella misma) quiere bailar ahí.
Cristino se queda indeciso y Borola, impaciente, lo arroja por la ventana. Cristino se agarra de las lonas de los balcones para amortiguar la caída, pero aun así sufre un "espantoso coco" (golpe en la cabeza) al llegar al suelo. Se queja de que la "vieja" lo haya tirado por la ventana. Mientras se recupera, se da cuenta de que sus "quintos" (monedas) y pertenencias están regados. Con gran esfuerzo, se levanta y camina tambaleante hacia Bellas Artes.
Llega ante el director del teatro, quien le dice que la "estrella" (Doña Borola) no les interesa para presentarla por cuenta de la institución, y mucho menos para alquilar el teatro para un "espectáculo tan corriente". Cristino argumenta que el prestigio de "La Exótica Loca" es comparable al de Bellas Artes. El director responde que no aceptan "espectáculos rasposos que rebajen la moral del individuo" y que preferirían "tumbar a topes el teatro" antes que permitir que actúen exóticas. Cristino intenta sobornarlo, pero el director lo amenaza con prohibirle la entrada.
Cristino se siente desesperado, pues si no logra que Borola trabaje en Bellas Artes, será despedido. Se va triste a una taberna, donde un hombre alaba el talento de "La Exótica Loca", afirmando que no hay ninguna otra exótica que la iguale. Esto le da valor a Cristino para volver a insistir en Bellas Artes.
Regresa al teatro y el director nuevamente se niega a permitir que Borola actúe, sin importar las fotos que Cristino le muestra de Borola en traje de baño. Cristino es nuevamente arrojado por el aire. Piensa que es la última vez que verá el sol, pues Borola lo matará cuando se entere de que su arte no es digno de Bellas Artes.
Cristino, sudoroso y con cara de "pambazo crudo", se pasea frente al hotel donde se hospeda Borola. El portero lo ve sospechoso, pero el patrón del hotel reconoce a Cristino como el representante de "La Exótica Chiflada". El patrón le informa que Borola ha estado todo el día practicando sus bailes, destrozando las duelas con las uñas de los pies. También cuenta que Borola bañó a un pobre hombre con sopa hirviendo por molestarla, le voló los dientes a la recamarera de un taconazo, y golpeó a la telefonista por pasarle llamadas de admiradores. Borola no quiere que la molesten ni las moscas porque se está preparando para debutar en Bellas Artes.
Cristino decide enfrentarse a Borola, aunque el miedo lo invade. Se sienta en la escalera, fumando cigarro tras cigarro, pero no logra calmarse. Un conserje lo regaña por tirar colillas. Finalmente, Cristino se arma de valor y toca el timbre de Borola.
Borola lo estaba esperando. Cristino intenta explicarle que trae malas noticias, pero Borola lo interrumpe, pensando que la mala noticia es que solo le darán un millón de pesos por actuación. Ella acepta esa cantidad, ya que está decidida a superar a todas las demás exóticas. Borola lo arrastra hacia el teatro, diciendo que no esperará más para ver las dimensiones del escenario y ensayar.
Cristino le advierte que no puede entrar al teatro, pues los policías los sacarán a macanazos. Borola se burla, creyendo que nadie se atrevería a tocarla. Cristino le explica que en Bellas Artes "ven como basura a las exóticas" y no les reconocen ningún mérito. Borola no puede creer que haya personas tan egoístas que le cierren las puertas de ese teatro y se ofende, afirmando que ella trae "todo un conjunto sinfónico en mi trombón de vara y todo un ballet en el ritmo de mi cadera". Golpea a Cristino mientras se queja de que no le reconozcan sus méritos.
Lo llama "inútil" y lo acusa de solo servir para cobrar sus comisiones. Cristino le suplica que lo suelte. Borola insiste en que no le debe nada, ya que él no trabaja de gorra, mientras a ella le "suda el copete" cantando y bailando. Amenaza con dejarlo "frío" por haberla ilusionado. Cristino le jura que puso todo su empeño para que trabajara en Bellas Artes.
Borola planea asesinar a Cristino para obtener publicidad y ser portada de los diarios. Imagina titulares como "Bella y Famosa Exótica que le da en la Torre a su Apoderado en un Arranque de Coraje". Cristino le muestra un contrato para que se presente en Nueva York, Londres y París. Sin embargo, en el contrato se establece que la pondrán a prueba y le pagarán hasta después de seis meses.
Borola se indigna, ya que ha "aplastado a cuanta exótica se me puso enfrente" en México, y ahora tendrá que empezar de nuevo en tierra extraña, trabajando "por tortillas duras". Se siente horrorizada de "cascarear" (trabajar sin cobrar al principio) y lamenta tener que dejar solo a su "chaparro" (Don Regino). Cristino le asegura que lo llevarán con ellos.
Tiempo después, Doña Borola sigue quejándose de haber sido rechazada en Bellas Artes, aunque el teatro donde trabaja ahora es "bonito" según Cristino. Borola lo considera un "inmundo jacalón". También se lamenta por su "pobre chaparro", que se sentirá mal al saber que se van de México.
- Dirección, ideas y textos de: Gabriel Vargas
- Publicado por: EDITORIAL PANAMERICANA, S.A.
- Director General: José García Valseca


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