La Gran Idea de los Superlocos
En
una sala llena de humo y risas estruendosas, los Superlocos están
reunidos planeando su próximo gran proyecto. Don Jilemón Metralla, el
líder del grupo, está dando vueltas con su traje extravagante mientras
todos lo observan expectantes.
Don
Jilemón: (con voz teatral) ¡Escuchen bien, mis queridos locos! Es hora
de llevar nuestro espectáculo a nuevas alturas… o mejor dicho, a nuevos
barrios. He decidido que inauguraremos una nueva carpa en el Barrio del
Lodazal.
Lolita Loca: (entusiasmada) ¿En serio? ¡Eso suena emocionante! Pero… ¿quién trabajará con nosotros allá?
Don
Jilemón: (riendo maliciosamente) ¡Ah, eso es lo mejor! Iremos a buscar
talento local. Y ya tengo en mente a dos personajes perfectos: ese
borracho de Susano Cantarranas y al “Sapo-Rana” Telesforeto Colín con su
muñeco Pompeyo. Serán la atracción principal.
Clemente Chiflado: (confundido) ¿Telesforeto Colín? ¿No es ese tipo que se cree ventrílocuo pero habla más que su propio muñeco?
Pompeyo: (desde algún lugar imaginario) ¡Oigan! Yo soy el alma de esa dupla.
Don
Jilemón: (ignorando a Pompeyo) Exacto, Clemente. Y precisamente por eso
será genial. Además, Susano Cantarranas tiene ese encanto natural que
solo los borrachos pueden ofrecer.
¡Será un éxito garantizado!
Lolita Loca: (sarcástica) Claro, porque nada dice "espectáculo familiar" como un borracho y un ventrílocuo desfasado.
Don Jilemón: (guiñando el ojo) ¡Exacto! Ahora, prepárense, porque vamos al Barrio del Lodazal a reclutarlos.
Llegada al Barrio del Lodazal
Los
Superlocos llegan al Barrio del Lodazal en una camioneta vieja decorada
con luces parpadeantes y bocinas que suenan música estridente. Pronto
encuentran a Susano Cantarranas durmiendo bajo un árbol con una botella
de pulque vacía en la mano.
Don Jilemón: (gritando) ¡Despierta, dormilón! Tienes una oportunidad única para cambiar tu vida.
Susano: (despertando sobresaltado) ¿Qué pasa? ¿Quién eres tú? ¿Y por qué traes tanta luz y ruido?
Don
Jilemón: (orgulloso) Soy Don Jilemón Metralla, el líder de Los
Superlocos. Hemos venido a ofrecerte trabajo en nuestra nueva carpa.
Ganarás fama, fortuna y… ¡más pulque del que puedas imaginar!
Susano: (dudoso) ¿Fama y fortuna? Suena demasiado bueno para ser verdad. ¿Qué tengo que hacer?
Don
Jilemón: (sonriendo) Solo actuar como siempre: beber, cantar
desafinadamente y caer rodando por las escaleras cuando menos lo
esperemos.
Susano: (riendo) Eso no suena difícil. Cuento con ello.
Mientras
tanto, aparece Telesforeto Colín cargando a Pompeyo bajo el brazo.
Parece confundido al ver al grupo bullicioso frente a él.
Telesforeto:
(mirando con desconfianza) ¿Qué hacen ustedes aquí? Si vienen a robarme
mi puesto en la vecindad, olvídenlo. Ya tengo suficiente competencia
con el perro Wilson.
Don
Jilemón: (acercándose) Tranquilo, amigo. No estamos aquí para quitarte
nada. Al contrario, queremos darte algo: un contrato estelar en nuestra
nueva carpa.
Pompeyo: (interrumpiendo) ¡Espera un segundo! ¿Un contrato para quién? ¿Para mí o para este borracho humano?
Telesforeto: (regañándolo) Cállate, Pompeyo. Esto podría ser nuestra gran oportunidad.
Don Jilemón: (riendo) Así me gusta, decisión rápida. Prepárense, porque mañana mismo comenzamos los ensayos.
Ensayos Caóticos
De
vuelta en la nueva carpa, los preparativos para el show son un completo
desastre. Borola Tacuche, quien casualmente también fue invitada a
participar, intenta organizar todo sin éxito.
Borola: (gritando) ¡Silencio, pandilla de inútiles! ¿Cómo pretenden hacer un buen espectáculo si nadie hace caso?
Don Regino: (susurrando a Macuca) Creo que tu madre está tomando esto muy en serio.
Macuca: (riendo) Papá, mamá siempre toma todo en serio. Es parte de su encanto.
Tejocote: (corrigiendo nerviosamente) Bueno, técnicamente es parte de su… eh… personalidad explosiva.
Mientras
tanto, Susano está practicando su número principal: una canción
desafinada acompañada de pasos torpes de baile. Foforito intenta tocar
la guitarra para apoyarlo, pero ambos terminan chocando accidentalmente.
Foforito: (frotándose la cabeza) ¡Ay! Lo siento, don Susano. Creo que necesitamos más práctica.
Susano: (riendo) No te preocupes, chico. Cuanto más desastre hagamos, más reirán los espectadores.
Por otro lado, Telesforeto y Pompeyo están discutiendo sobre cuál de los dos debe tener más tiempo en el escenario.
Telesforeto: (enojado) ¡Yo soy el artista principal, Pompeyo! Sin mí, tú no existes.
Pompeyo: (burlón) Sí, claro. Y sin mí, tú serías solo un hombre hablando solo en público. Admítelo, soy indispensable.
Borola: (interviniendo) ¡Ya basta, par de marionetas locas! Ustedes dos harán su número juntos, y punto final.
El Gran Día del Show
Finalmente,
llega el día de la presentación. La carpa está llena de gente del
Barrio del Lodazal, incluyendo a la Divina Chuy, quien mira con
desconfianza el escenario.
Divina Chuy: (susurrando a La Pecocha) ¿Estás segura de que esto va a funcionar? Tu madre parece estar a punto de explotar.
Macuca: (encogiéndose de hombros) Con mamá nunca se sabe. Pero si algo sale mal, seguro será memorable.
El
show comienza con Don Jilemón presentando a cada acto. Primero sale
Susano, quien canta tan desafinado que la mitad del público se tapa los
oídos, aunque algunos ríen a carcajadas.
Público: (gritando) ¡Más pulque para el artista!
Luego,
Telesforeto y Pompeyo hacen su entrada triunfal. Aunque al principio
todo parece ir bien, pronto empiezan a discutir en medio del acto.
Telesforeto: (gritando) ¡Dije que muevas la mano izquierda, no la derecha!
Pompeyo:
(respondiendo sarcásticamente) Oh, perdón, maestro. Tal vez deberías
haberme dado instrucciones claras ANTES de subir al escenario.
La multitud estalla en risas ante la pelea fingida entre los dos, lo que convierte el número en un éxito inesperado.
Finalmente,
Borola cierra el espectáculo con su icónico "Así cuchichí, así
cuchichí", dejando al público hipnotizado y aplaudiendo de pie.
Celebración Post-Show
Después del show, todos celebran en un pequeño restaurante cercano. Incluso la Divina Chuy parece contenta con el resultado.
Susano: (levantando su vaso) ¡Salud a los mejores compañeros de aventuras! Nunca pensé que ganaría dinero siendo yo mismo.
Telesforeto: (brindando) Y gracias a Pompeyo, aprendí que incluso los muñecos tienen ego.
Pompeyo: (riendo) ¡Exacto! Recuerda eso la próxima vez que quieras robarme mi momento estelar.
Borola: (orgullosa) Bueno, supongo que esta vez puedo decir que hicimos un buen equipo. ¿Verdad, familia?
Regino: (suspirando) Sí, Borola. Por una vez, todo salió bien.
Todos ríen y brindan, mostrando el bullicio festivo del Barrio del Lodazal. Fin.



0 Comentarios