🎭 GUION TEATRAL: "La Entrevista Imposible"

Protagonistas: Telesforeto Colín (El Ventrílocuo) y Pompeyo (El Muñeco).

Época: Aproximadamente 1945-1950.

Lugar: Carpa Teatro "El Relámpago", Ciudad de México. El escenario está iluminado por focos cálidos. Hay una silla de madera para Telesforeto y un pequeño atril o reposabrazos especial donde descansa Pompeyo.

Público: Ruidoso, expectante, lleno de risas anticipadas.

 

(Telesforeto entra al escenario. Ya no tiene la piel verdosa ni los ojos vidriosos. Está limpio, afeitado, viste un traje gris impecable y camina con seguridad. Lleva a Pompeyo bajo el brazo. El muñeco está inmaculado: ropa nueva, ojo de vidrio brillante, boca articulada perfectamente.)

 

(Telesforeto coloca a Pompeyo sobre el atril. Se ajusta la corbata, sonríe al público y hace una reverencia elegante. El público aplaude.)

 

TELESFORETO: (Voz clara, proyectada, sin rastro de ronquera) ¡Buenas noches, distinguido público de la capital! Gracias por venir a compartir esta velada mágica. Hoy tengo el honor de presentarles a mi socio, mi crítico más severo y, lamentablemente, mi único amigo... ¡el gran Pompeyo!

 

(Telesforeto mueve sutilmente la mano dentro del muñeco. La cabeza de Pompeyo gira hacia el público. Sus labios se abren y cierran con sincronización perfecta. No hay movimiento visible en la mandíbula de Telesforeto.)

 

POMPEYO: (Voz aguda, nasal, pero llena de personalidad) ¡Hola, hola! ¿Qué tal? Veo muchas caras conocidas... y algunas que deberían lavarse antes de entrar a una carpa de teatro. ¡Huele a cebolla y a esperanza barata aquí dentro!

 

(Risas estruendosas del público. Telesforeto mantiene la cara seria, solo sus ojos brillan con diversión contenida.)

 

TELESFORETO: Pompeyo, por favor. Modera tu lengua. Estamos ante gente decente.

 

POMPEYO: ¿Decente? Teles, si fueran tan decentes, no estarían pagando entrada para ver a un hombre hablar con un trapo. Admitámoslo: soy yo quien trae el talento. Tú solo eres el soporte vital.

 

TELESFORETO: (Fingiendo indignación) ¡Insolente! Soy tu creador. Sin mí, serías solo un montón de tela y aserrín olvidado en un cajón.

 

POMPEYO: Y sin mí, tú serías un contador aburrido que nadie invita a las fiestas. Reconócelo, Teles. Yo soy la estrella. Tú eres el accesorio. Como ese sombrero feo que traes puesto.

 

(Más risas. Telesforeto se quita el sombrero dramáticamente y lo lanza al suelo. El público ríe aún más.)

 

TELESFORETO: Muy bien, señor sabihondo. Ya que te crees tan listo, hagamos algo difícil. Vamos a hacer una entrevista exclusiva. Tú serás el periodista famoso y yo seré el invitado especial. Pero hay una regla: no puedes mover los labios.

 

POMPEYO: (Sus ojos de vidrio parecen entrecerrarse) ¿Que yo no mueva los labios? Eso es trampa. Tú eres el ventrílocuo. Tú haces el truco.

 

TELESFORETO: Exacto. Pero hoy, para demostrar mi maestría, tú harás las preguntas moviendo la boca, y yo responderé sin moverla ni un milímetro. ¿Aceptas el desafío?

 

POMPEYO: (Duda un segundo, luego asiente con la cabeza) Acepto. Pero si gano, me compras un traje de seda. Este algodón me pica cuando hago chistes buenos.

 

TELESFORETO: Trato hecho. Comienza.

 

(Pompeyo abre y cierra la boca exageradamente, haciendo preguntas claras. Telesforeto responde con la voz normal, pero su boca permanece completamente cerrada, apenas entreabierta para respirar. La ilusión es perfecta.)

 

POMPEYO: Dígame, Sr. Colín. ¿Cuál es el secreto de su éxito?

 

TELESFORETO: (Sin mover los labios, voz resonante) La humildad, Pompeyo. Y mucho ensayo.

 

POMPEYO: Mentira. Es el miedo. Miedo a que el público descubra que en realidad hablas tú y yo solo finjo ser inteligente.

 

(Risas. Telesforeto niega con la cabeza lentamente, manteniendo la boca cerrada.)

 

TELESFORETO: (Voz proyectada desde el diafragma, labios inmóviles) Usted es muy pesimista. Hablemos de amor. ¿Cree usted en el amor a primera vista?

 

POMPEYO: Claro que sí. Por eso me enamoré de esa señora de la tercera fila en cuanto entré. Tiene unos dientes... ¡brillantes como faros de automóvil! Oiga, señora, ¿me da un beso o le cobro entrada?

 

(El público estalla en carcajadas. Una señora en la audiencia se tapa la boca, riendo. Telesforeto aprovecha el ruido para tomar aire discretamente, demostrando su técnica impecable.)

 

TELESFORETO: (Lips closed) Pompeyo, deje de acosar al público. Hablemos de política. ¿Qué opina del gobierno actual?

 

POMPEYO: Opino que los políticos son como los ventrílocuos malos: prometen cosas que no pueden cumplir y culpan al muñeco cuando todo sale mal. "No fui yo, fue la oposición", dicen. ¡Ja!

 

(Aplausos y silbidos de aprobación. El juego de palabras es rápido, inteligente y socialmente relevante, típico del humor de la época.)

 

TELESFORETO: (Lips closed) Cuidado, Pompeyo. Ese comentario podría costarnos el permiso de la carpa.

 

POMPEYO: Que lo cuesten. Mientras tenga a mi público, tengo poder. Diga, Teles... ¿por qué tiembla tanto?

 

(El tono de Pompeyo cambia ligeramente. Se vuelve más suave, casi preocupado. Telesforeto parpadea, rompiendo por un microsegundo la ilusión. Su mano dentro del muñeco tiembla levemente.)

 

TELESFORETO: (Lips closed, voz un poco menos firme) No tiemblo. Es... es la emoción del arte.

 

POMPEYO: No es emoción, Teles. Es el frío. O quizás es el aguardiente que te tomaste antes de salir. Huele a pulque barato incluso desde aquí.

 

(El público guarda silencio, incómodo. La broma ha tocado una fibra sensible. Telesforeto recupera el control, forzando una sonrisa amplia aunque sus labios sigan cerrados.)

 

TELESFORETO: (Voz fuerte, recuperando el ritmo) ¡Ja! Qué imaginación tiene este muñeco. Dice que huelo a alcohol porque él está hecho de trapos viejos que usaban para limpiar barriles de vino. ¡Es él quien huele mal!

 

(El público ríe, aliviado por el retorno a la comedia ligera. Pompeyo "suspira" exageradamente.)

 

POMPEYO: Bueno, bueno. No arruinen el show con la verdad. Mejor terminemos con algo clásico. Teles, haga el truco del pájaro.

 

TELESFORETO: (Lips closed) El truco del pájaro requiere concentración. Y silencio absoluto.

 

(Telesforeto hace un gesto mágico con la mano libre. De repente, hace un sonido de piar perfecto con la garganta, mientras mueve la cabeza de Pompeyo como si buscara el origen del sonido. Luego, hace que Pompeyo "atrape" el sonido en su boca de trapo y lo "mastique".)

 

POMPEYO: (Con la boca llena de "sonido") ¡Sabe a gorrión! Un poco seco, pero nutritivo. ¿Tiene salsa?

 

(Estallido final de aplausos. El público se pone de pie. Telesforeto se levanta, toma a Pompeyo en brazos y hace una reverencia profunda. Pompeyo agita su mano de trapo saludando a todas las direcciones.)

 

TELESFORETO: (Hablando normalmente ahora, con los labios visibles, sonriendo radiante) ¡Muchas gracias! ¡Somos Telesforeto y Pompeyo! ¡Y recuerden: la vida es mejor cuando alguien habla por usted!

 

(Salen del escenario entre ovaciones. Las luces se apagan.)


 📝 Notas de Análisis del Guion:

 

1.  Técnica Ventriloqua: El guion enfatiza momentos donde Telesforeto habla con los labios cerrados (Lips closed), demostrando su habilidad técnica real, algo que perdió con el tiempo debido al daño neurológico del alcohol.

2.  Química y Ritmo: Los diálogos son rápidos, mostrando la inteligencia de ambos personajes. Pompeyo no es solo un títere pasivo; tiene agencia, critica a Telesforeto y interactúa con el público.

3.  El Presagio: La línea de Pompeyo sobre el "aguardiente" y el "temblor" es un momento de ruptura de la cuarta pared interna. Sugiere que incluso en su mejor momento, el vicio ya estaba presente, acechando su talento. Es un toque trágico que Gabriel Vargas suele incluir: la semilla de la destrucción está presente incluso en el éxito.

4.  Humor Social: La broma sobre los políticos refleja el contexto histórico de México en los años 40/50, dando verosimilitud al acto.

5.  Contraste Emocional: Ver a Telesforeto seguro, limpio y admirado hace que su presente en "El Lodazal" sea aún más doloroso para el lector que conoce su destino.