Trama principal:
La historia sigue a Micaela, una joven sirvienta indígena/provinciana que trabaja en casa de la Familia Burrón, y cómo su relación con la familia evoluciona a lo largo de la historia.
Inicio: Doña Borola (la esposa) sorprende a su esposo (el señor Burrón) y sospecha que Micaela está enamorada de él, lo que desata una serie de confusiones y peleas domésticas. Al final se aclara que Micaela en realidad quiere decir que aprecia tanto al padre como al hijo (Regino Chico) como buenas personas, sin intención romántica.
Desarrollo: Al principio Micaela es maltratada y explotada por Doña Borola, quien le grita y la trata mal. Poco a poco, influenciada por otras sirvientas amigas (que le enseñan a "no dejarse"), Micaela empieza a defenderse y contestar a su patrona.
Punto de giro: Micaela pide permiso para visitar a su madre enferma. Don Regino (el esposo) le presta su abrigo por lástima. Sin embargo, Micaela en realidad se va a bailar con sus amigas al salón de baile, y termina cortando el abrigo para hacerse un vestido, arruinándolo. Esto causa gran disgusto en la familia.
Transformación: Micaela se relaciona cada vez más con el ambiente de los salones de baile y cabarets, cambiando su forma de ser: de tímida campesina se vuelve una joven "modernizada" que usa medias, zapatillas, y se descuida de su trabajo, prefiriendo salir a bailar.
Cierre: La historieta termina con un tono moralizante/social, lamentando cómo muchas jóvenes que llegan del campo a la ciudad en busca de trabajo caen en el vicio y son explotadas, sin saber distinguir "entre el bien y el mal".
Es una historieta clásica mexicana de los años 50 que refleja, con humor costumbrista, las tensiones de clase entre patrones y sirvientas, además de comentar (de forma que hoy resultaría muy criticable) sobre la migración campo-ciudad de mujeres jóvenes.


0 Comentarios