Por más de 80 años, el maestro Gabriel Vargas
Bernal ha contemplado la evolución de la sociedad mexicana y al mismo tiempo
plasmado con lápiz y papel las penas y alegrías de las que eran partícipes
millones de mexicanos, convirtiéndolo así en el mejor historietista y cronista
de México.
Gabriel Vargas nació el 5 de febrero de 1915 en la ciudad de Tulancingo Hidalgo, la tierra de los valientes, muy de a caballo, muy enamorados y muy matones como él lo ha relatado.
A los cuatro años
de edad, tras la muerte de su padre, marchó a la ciudad de México acompañando a
su madre y sus 11 hermanos.
Teniendo nueve años, obtuvo el segundo lugar
en el concurso de dibujo infantil realizado por el gobierno de Japón, dando así
la primer muestra de las facultades que Gabriel poseía.
Poco después, el gobierno del Distrito Federal
convocó al concurso del Día del Tráfico, donde el pequeño dibujante sorprendió
a propios extraños con sus obras de la Catedral Metropolitana y la Avenida
Juárez. Entre los sorprendidos se encontraba el entonces secretario de Bellas
Artes, don Alfonso Pruneda, quien le ofreció una beca para estudiar en Francia.
Sin embargo, el joven de 13 años la rechazó
por el hecho de no dejar a su señora madre. La solución para este dilema fue
solicitar al ministro Pruneda una recomendación para elaborar en el periódico
Excélsior como dibujante. En el año de 1931, ingresó como ilustrador recibiendo
el apoyo de su jefe, Mariano Martínez.
A los 17 años, se convirtió en jefe del
Departamento de Dibujo, esto debido a su eficiencia, profesionalismo y su
excelente trabajo. Para 1933, trabajó de forma independiente con Ignacio
Herrerías, quien era dueño del periódico Novedades. Ahí realizó La Vida de
Cristo, obra que se convirtió en un arma de doble filo, ya que le atrajo éxito
y al mismo tiempo la detención por parte de las autoridades.
En 1936, publicó su primera historieta
nombrada Frank Piernas Muertas, y más tarde Virola y Piolita. Los Superlocos
ayudó a que su carrera comenzara a despuntar. El personaje central era Don
Gilemón Metralla y Bomba, un diputado que se mantenía asustando a la gente.
A raíz de esta historieta, surge lo que
vendría siendo su más grande éxito, La Familia Burrón, con miles de ejemplares
y más de 50 personajes, entre los que destacan Don Regino, Borola, Macuca,
Regino el Tejocote, Foforito y el Perro Wilson, Gabriel Vargas, demostró que
sus recuerdos, vivencias y creatividad, son capaces de crear un mundo de
fantasía para los más pequeños y un espejo de realidad para los grandes de la
familia.
El 15
de septiembre de 1978, funda su casa editorial G y G, que son las iniciales de
él y de su amada esposa Guadalupe Apendini Romo, periodista y escritora con la
que ha compartido 33 años de compañía y éxitos. Su perseverancia y calidad como
dibujante, lo hizo acreedor del Premio Nacional de Periodismo en el año de
1981, en el género de caricatura y editorial, más tarde la Asamblea Municipal
de Tulancingo Hidalgo, lo nombró hijo predilecto en 1984.
El entonces gobernador del Estado de Hidalgo,
el arquitecto Guillermo Rosel de la Lama, le entregó la estatua Los Gigantes de
Tula en el año de 1985. Recientemente, en el año de 2003, le fue otorgada la
medalla José Vasconcelos por el Seminario de Cultura Mexicana. Asimismo, el 11
de diciembre de ese mismo año, recibió de manos del presidente Vicente Fox
Quesada, el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máximo reconocimiento por
parte del Estado mexicano.
El 13 de agosto de 2004, por medio de la
Asamblea Legislativa del Distrito Federal y el Servicio Postal Mexicano, se
emite la estampilla especial de la familia Burrón. Esta contenía la figura de
Borola Tacuche de Burrón, convirtiéndose así en el segundo homenajeado en vida
solo detrás de Juan Pablo II. En 2005, en el marco de la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara, recibe la Catrina, esto como homenaje a su labor por
más de 70 años.
En junio de 2006, Alejandro Encinas Rodríguez,
entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, le otorga el reconocimiento
Ciudad de México 2006, por su labor como cronista de La Metrópoli. Por ser uno
de los más grandes historietistas mexicanos, el 14 de diciembre de 2006, el
Poder Legislativo del Congreso del Estado de Hidalgo, le confirió la presea
Pedro María Danaya, el jefe de gobierno del Distrito Federal. Marcelo Ebrard lo
convierte en ciudadano distinguido el 21 de noviembre de 2007.
Asimismo, se inaugura en el Museo del
Estanquillo la muestra de San Garabato al Callejón del Cuajo, compartiendo este
reconocimiento con Eduardo del Río Rius. En el marco de los 120 años de existencia
del Circo Atay de Hermanos, Gabriel Vargas es condecorado con la Garra de León,
esto por la difusión del circo a través de sus historietas. El 21 de agosto del
año pasado, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, condecora al maestro
Gabriel Vargas con el título de Doctor Honoris Causa, por la pulcritud de sus
aportaciones y relevancia social.
Hoy, le rendimos este merecido homenaje al
maestro Gabriel Vargas, destacado historietista y orgullosamente Hidalguense
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