COLECCION DE LA FAMILIA BURRON No. 17,021 AÑO 1971

 

 


Formato PDF. Aquí tienes el resumen de este número de La Familia Burrón: "Pericos Muy Habladores" (Paquito, 14 de febrero de 1971):

Historia principal:

Todo comienza cuando el perico grosero de Doña Miroslava (una vecina) insulta a Doña Borola y a Macuca en la calle, diciéndoles "par de colas, viejas feas". Borola se enoja, pero Miroslava le explica con orgullo cuánta paciencia le costó enseñarle a hablar a su perico, y le cuenta que este tipo de aves puede llegar a valer 500 pesos o más.

Esto despierta la ambición de Borola, quien decide meterse al negocio de comprar loros baratos, enseñarles a hablar, y venderlos caros.

El negocio de Borola:

  1. Va al mercado y compra un perico "mudo" (barato, de 50 pesos) en vez de uno que ya sepa hablar, confiada en su "paciencia" para enseñarle.
  2. Pasa horas y horas intentando enseñarle frases al perico, descuidando la casa, la comida y hasta a su esposo Regino.
  3. El perico simplemente no habla nunca — se queda completamente mudo, sin importar el método (español, inglés, italiano, hasta amenazas de convertirlo en consomé).
  4. Frustrada, Borola casi lo mata para la cazuela, pero al final decide no hacerlo.

La solución "genial": Su hijo, sin querer, le da la idea: usar una grabadora escondida dentro de la jaula. Borola graba cientos de frases y trucos de venta, y esconde la grabadora dentro de las jaulas para que "el perico hable". El engaño funciona a la perfección: vende varios pericos "habladores" a precios altísimos a vecinas ilusionadas (incluida la propia Miroslava, quien termina comprándole uno sin saber que fue ella quien le dio la idea original del negocio).

Como su "producción" de pericos no da abasto, Borola incluso extiende el fraude a gallinas, escondiendo también grabadoras en jaulas de gallinas y vendiéndolas como "gallinas habladoras" a un precio exorbitante. El negocio se vuelve tan rentable que reúne miles de pesos.

El final: Cuando las clientas se dan cuenta de que sus animales han dejado de hablar (porque las grabadoras se acaban o se descubren), se organizan y regresan furiosas a exigir su dinero. Al oír por casualidad que un perico "habla" desde adentro de su jaula, descubren el engaño de las grabadoras escondidas. Las vecinas se lanzan sobre el dinero de Borola en una pelea campal, y ella termina golpeada y ensangrentada, "recibiendo su merecido" por estafadora ("topillera").

Tono y moraleja: Es un episodio clásico de la avaricia y viveza de Doña Borola, quien siempre busca sacar dinero fácil aprovechándose de la buena fe de los demás, pero que en esta ocasión termina pagando las consecuencias de su fraude de forma bastante física y cómica.






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